¿Nos duelen más unas víctimas que otras?

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Objetivamente podemos decir que no hay diferencias entre el sufrimiento que supone la muerte, independientemente del lugar en el que se produzca. Da lo mismo que estemos hablando de Siria, con muertes de personal civil como “daños colaterales” (deleznable eufemismo), que de París, con muertes provocadas por una causa incomprensible. En todos los casos son muertes provocadas por otros seres humanos y eso a las víctimas les produce un dolor aún mayor que si se tratara de un accidente natural, como pueda ser un terremoto, un maremoto, un volcán, etc.

Entonces, ¿por qué hemos reaccionado de esta manera a los atentado de París y no ante lo que sucede en Beirut?

Por una cuestión de vulnerabilidad y de conciencia de lo efímero de nuestra existencia.Cuando nos enteramos de que alguien ha muerto, nuestra mente comienza a fabricar argumentos en favor de que a nosotros no nos va a pasar. Por ejemplo, si las muertes se producen en Siria, diríamos: “no vivo en Siria”, “no voy a ir allí jamás”, “a mi esto no me va a tocar”. Una vez que ya tenemos la justificación y como son cuestiones dolorosas y molestas, las apartamos de nuestra mente enseguida. Y si a esto le sumamos que en los informativos estas noticias ocupan 30 segundos, el resultado es que no se producen estos actos multitudinarios de solidaridad, quedándonos en nuestra ilusoria zona de confort.

Ahora bien, cuando nos toca de cerca, como ha pasado en París, ahí sí que vemos que nos podría haber pasado a nosotros, que incluso conocemos a alguien que vive en París. En ese momento cuando vemos la muerte de cerca, y nos asustamos, tomamos conciencia de que somos vulnerables y de que podemos morir en cualquier momento. Además las noticias son continuas, con lo que es muy difícil que nos lo quitemos de la cabeza. De ahí viene la necesidad de hacer algo, de reaccionar, y lo hacemos de la mejor forma que podemos, prestando nuestro apoyo y solidaridad.

En definitiva, el sufrimiento es el mismo, lo que cambia es nuestra propia percepción.

José Luis Ahedo

Orientador

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